Cuando en un procedimiento judicial aparece un informe psicológico que perjudica a una de las partes, es bastante habitual pensar en hacer “otro informe que diga lo contrario”.
Pero un contrainforme no consiste en buscar a otro profesional que llegue a una conclusión diferente.
Su función es revisar técnicamente una pericial ya realizada para comprobar si la metodología utilizada, los datos analizados y las conclusiones alcanzadas están suficientemente fundamentados.
¿Qué puede revisar un contrainforme psicológico?
Puede analizar, entre otras cuestiones, si las pruebas utilizadas eran adecuadas para lo que se pretendía valorar, si los resultados se han interpretado correctamente, si se han tenido en cuenta todas las fuentes relevantes y si existe una relación lógica entre los datos obtenidos y las conclusiones finales.
También puede detectar conclusiones que van más allá de lo que permiten los resultados o afirmaciones que no están suficientemente justificadas.
Esto es importante porque una pericial no se valora únicamente por cuántas entrevistas o pruebas incluye, sino por cómo se han utilizado y cómo se han integrado sus resultados.
¿Puede hacerse sin evaluar a la persona?
Sí, cuando el objetivo es revisar técnicamente un informe ya existente y existe documentación suficiente para hacerlo.
Ahora bien, si no se ha evaluado directamente a una persona, no sería adecuado realizar sobre ella una nueva valoración psicológica como si esa evaluación sí hubiera tenido lugar.
Por ejemplo, puede concluirse que determinados datos no son suficientes para justificar una afirmación concreta. Lo que no debería hacerse es aprovechar esa revisión documental para diagnosticar o afirmar características psicológicas que no han sido evaluadas directamente.
¿Cuándo puede ser útil?
Puede ser útil cuando existen dudas razonables sobre cómo se ha realizado una pericial o sobre cómo se han alcanzado determinadas conclusiones.
Por ejemplo, cuando:
- se realizan afirmaciones que parecen ir más allá de los datos disponibles;
- existen dudas sobre la metodología o las pruebas empleadas;
- hay información relevante que no parece haberse tenido en cuenta;
- o no se explica suficientemente cómo se pasa de los resultados a las conclusiones.
Pero que un informe sea desfavorable no significa automáticamente que esté mal realizado.
¿Siempre merece la pena hacer un contrainforme?
No.
Antes de iniciar un contrainforme completo conviene revisar el informe y la documentación disponible para comprobar si existe realmente algo relevante que pueda cuestionarse desde el punto de vista técnico.
La pregunta no debería ser:
“¿Cómo podemos desmontar este informe?”
Sino:
“¿Hay realmente algún aspecto metodológico o técnico que pueda cuestionarse y que sea importante para el procedimiento?”
A veces la respuesta será sí. Otras veces puede haber alguna limitación, pero no ser suficientemente importante. Y en algunos casos el informe estará correctamente fundamentado y hacer un contrainforme no aportará nada.
Por eso, una revisión inicial puede ayudar a decidir si tiene sentido realizar un contrainforme, plantear una nueva evaluación o no iniciar una nueva pericial.
Un buen contrainforme no busca llegar a una conclusión diferente a cualquier precio. Busca comprobar si las conclusiones existentes pueden sostenerse realmente con los datos y la metodología utilizados.
Noelia Gatell García y Marta Perales GómezENIGMA Forense · Psicología forense · Criminología · Análisis médico-legal
Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye al asesoramiento jurídico ni a una valoración pericial del caso concreto.